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martes, 25 de diciembre de 2012

Pedir perdón -

Me cansa, me estresa, me desgasta ser siempre la que tiene que pedir disculpas, la que hace las cosas mal, la que tiene que cambiar, la mala. Siempre me llevo el mismo papel en la obra y estoy harta de todo eso. No quiero más nada de todo esto, todo este veneno que no me lleva a ningún lugar más que a odiarme a mi misma por cosas que no me corresponden, que no me alcanzan o que no son solamente responsabilidad mía. Soy culpable de tantas cosas que llega un punto que ni siquiera sé de lo que se me acusa. 

Perdón papá, por no ser tan exitosa como vos pretendes.
Perdón mamá, por no ser quien vos esperas.
Perdón mi sol, por no haber podido aguantar nuestro embarazo.
Perdón mundo, por no estar dentro de tus estándares de belleza y toda esa mierda que vos me queres meter en la cabeza como 'lo correcto'.
Perdón a todos, porque ya no me importa nada una mierda. 

Perdón a mi, por haber permitido que me hicieran todo esto, que me hicieran creer todo esto y que yo lo creyera. Perdón por dejarme estigmatizar, por dejarme arruinar. 

Entre tantas culpas ya no sé que está bien y que está mal, no sé que es lo que hice de verdad, con qué intenciones y qué es de lo que se me acusa. No tengo idea. Y lo peor es tener más seguridad en esos estigmas que en mi misma, es saber que alguien siempre va a esperar demasiado más de mi pero que no me lo va a decir hasta que yo no hubiera quedado por debajo de lo que pretendía de mi. Lo peor es no saber vivir de otra manera que no sea intentar complacer a los demás, poner lo que otros pretenden de mi por sobre lo que yo necesito o lo que yo quiero. Es una servidumbre voluntaria y auto destructiva porque haga lo que haga jamás voy a haber llegado a lo que se esperaba. 

Pero lo que yo pretendo no se alcanza y a nadie le importa. Ni siquiera a mi me importa muchas veces. ¿Por qué pensar en el sol cuando él ya me dejó a oscuras? ¿Para qué tener esperanzas de que termine este invierno? ¿Con qué motivo amar si ni siquiera eso es suficiente? 

Entregar todo a una persona, pelear por todo lo peleable y más todavía para estar a su lado y que al final no resulte, que nunca resulte, el consuelo agridulce de terceros que dicen 'diste todo lo que podías y más' pero todo nunca es suficiente, ¿por qué la gente siempre quiere más? ¿por qué mi todo nunca es suficiente para la otra persona? ¿qué más, qué faltó? ¡La puta madre! ¿Cuando voy a ser 'eso' que el otro necesita? ¿Cuando voy a ser suficiente? No soy suficiente para mis padres, no fui suficiente para ningún clandestino, no fui suficiente para un soldadito de plomo, no fui suficiente para que mi hijo se quedara conmigo, no soy suficiente para el sol. No soy suficiente para mi misma. 

Estoy tan cansada.

domingo, 22 de mayo de 2011

La excusa del "Te quiero"

Seamos brutalmente honestos, hay cosas que existen de verdad y cosas que nos conviene que existan para excusar algunas otras cosas que hacemos. Si me preguntan a mi, la bisexualidad no existe. Es una mentira de un homosexual no asumido para ir y venir entre ambos sexos porque no tiene lo que se necesita para asumirse y dejar de ser normal (y va en italic porque para mi la homosexualidad es tan normal como la heterosexualidad y sé que normal es un concepto demasiado subjetivo) ni tampoco quiere dejar de jugar con el sexo opuesto. Si me preguntan el bisexual se excita de solo pensar que puede tener un affaire con cuanta cosa se le cruce delante sea hombre, mujer o un potus.

Igualmente, no es la relativa existencia del bisexual lo que me motiva en este momento, hay algo más fuerte todavía que me tiene los dedos hipnotizados contra el teclado y es la burda frase de "te quiero". El te quiero es una de esas cosas que si a mi me vuelven a preguntar no existen. Querer es una posesión, es algo material. No se puede querer a una persona a menos que se la considere una mesa o un pato de cerámica. El término correcto, nos guste o no, es Te amo. Peeeeeeeeero, hoy Siglo XXI nos aterra darle ese poder sobre nosotros a alguien y por eso optamos por el incorrecto y mentiroso te quiero. Y me incluyo porque todavía lo que siento no está tan maduro como para poder gritarle a la cara que lo amo.

Otra cosa, el te amo no se desvaloriza por muchas veces que lo digas. No es como una computadora que con el paso de los años uno tiene que amortizar su valor. El te amo deja de valer cuando cae en los labios equivocados, cuando lo pronuncian personas que no lo sienten de verdad. El te amo es lo más sagrado que una persona puede decirle a otra y cada persona que lo recibe debería sentirse la más honrrada sobre la tierra de recibir algo así y preguntarse si merece tales palabras y darlo todo de sí para devolverlas a quien las dice sinceramente. Me cae como patada voladora en los ovarios las personas que por miedo no lo dicen, esas personas que se excusan en no desvalorizar una palabras porque simplemente no pueden ante todo lo que sienten. Esa gente cobarde me asquea.

Si no amas, no lo digas. Si amas, gritalo. Pero dejemos de escudarnos en excusas chatas y vacías que no nos llevan a ningún lado.